Jugar en los charcos después de un día de lluvia

Importancia de jugar con los charcos

El dejar que los niños y niñas puedan jugar y saltar en los charcos después de un día de lluvia, no es sólo divertido, sino que también es una gran experiencia sensorial, de aprendizaje y desarrollo motriz.

Pueden explorar que se siente cuando se mojan, escuchar el sonido del chapoteo, si el charco tiene barro, o por el contrario está en una zona asfaltada y el agua es clara.

Pueden echar en los charcos piedras, hojas, palos, y aprender sobre qué tipos de materiales flotan o se hunden, medir la profundidad y el ancho del charco. Aparte de que es un gran ejercicio físico para cuando son pequeños desarrollar el equilibrio, motricidad, y gastar energías.

Eme sabe muy bien desde que prácticamente comenzó a andar, que después de un día de lluvia, toca salir a la calle y buscar unos charcos. Cerca de casa, tenemos un recinto asfaltado en el que se forman grandes charcos, así que suele saltar ahí. Probar qué charco es más profundo que otro, echar palos, hojas, piedra, ir de un charco a otro corriendo y un sinfín de oportunidades de juegos que pueden dar los charcos.

El instinto natural de niños y niñas les hace que quieran explorar y descubrir utilizando sus sentidos. A través de este tipo de actividades al aire libre, niños y niñas aprenden a dominar otras habilidades esenciales para la vida como resolución de problemas, concentración, toma de decisiones. Mejorando su desarrollo cognitivo.

¿Qué beneficios se obtienen al jugar con charcos?

  • Lo primordial es que para ellos, es muy divertido jugar con charcos. Les da alegría y sensación de libertad, les desestresa y queman energías. Jugar con charcos hace que se sientan felices.
  • Exponer a niños y niñas a distintos tipos de ambientes dónde pueden haber gérmenes, como jugar en la calle un día de invierno, en el suelo, con charcos… Hace que se refuerce y actúe su sistema inmunológico, y les ayude a combatir futuras enfermedades.
  • Cuando juegan con charcos, están saltando de un charco a otro y a su vez se está desarrollando su y fortaleciendo su cuerpo. Sus piernas se fortalecen y aprenden a coordinarse.  Su motricidad gruesa se desarrolla y les vuelve más habilidosos.
  • La imaginación entra en acción cuando están jugando con charcos. Imaginarse ser piratas y que cada charco tiene tiburones, o que son atacados por monstruos marinos… Deja que la imaginación de tu hijo o hija se desarrolle en la calle jugando con charcos.

Soy de una generación en la que mis padres, no me permitían jugar en los charcos, porque me ensuciaba, o me iba a resfriar, o no era un juego apto para niños. Afortunadamente somos cada vez más las familias que rompemos con normas que antes eran aceptadas y qué ahora no se ven como tal.

Si buscas una manera divertida de pasar una tarde de otoño con tu peque en la calle después de un día de lluvia, coge unas botas de agua, sal a la calle y a saltar en los charcos. Realmente es muy gratificante y placentero, créeme, yo también lo hago a veces con Eme.

Eso sí, es muy importante que cuando estén muy mojados, vuelta a casa lo más rápido posible, y a darse un buen baño calentito.

Divertirse con los charcos

Y vosotros, ¿Tenéis un lugar favorito para saltar en los charcos?

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